Tomás Camarero

De Mitoledo

Tomás Camarero, año 2003
El pintor Tomás Camarero García nació en Toledo el domingo 22 de julio de 1934 (en el barrio de Santa Leocadia, cuesta del Corchete). Hijo de Fermín Camarero Gutiérrez, de profesión peluquero y de Paula García Braojos, de profesión modista.

Cuando estalló la guerra civil la familia se trasladó a la casa del abuelo Vicente, el padre de Paula, situada junto a la puerta del Cambrón.
Durante los años de la guerra la familia de Tomás se traslada a las localidades de la Puebla de Almoradiel, Quintanar de la Orden, Ocaña, hasta recalar en Madrid. De allí pasaron a otros pueblos hasta que finalizó la guerra.

El 19 de noviembre de 1939 fallece su madre a consecuencia de una tuberculosis, cuando apenas contaba con 31 años de edad. Su muerte cambiaría totalmente la vida del pequeño Tomás, con tan sólo 5 años. Se fue a vivir con su abuelo Vicente, casado en segundas nupcias con la buena de Benjamina que fue para el pequeño Tomás como una legítima abuela. Su lugar de juegos era el paseo de Recadero.
Gracias a los cuidados de sus abuelos, el pequeño estuvo ajeno a las calamidades propias de la posguerra.

Tomás Camarero, a pesar de los cuidados que recibía de la buena de Benjamina, se criaba algo delicado, por lo que su padre y su abuelo creyeron oportuno que el chico debía ingresar en el Preventorio Infantil Antituberculoso de Aguas de Busot, en la provincia de Alicante.
Tomás contaba 10 años cuando ingresó en el 1944. Transcurridos unos nueve meses, al no padecer ninguna enfermedad que hiciera necesaria su estancia en el Preventorio, el director comunica a su padre el alta del muchacho.
De regreso a Toledo, marcha nuevamente a vivir con su abuelo hasta que un día de 1947 pasó lo inevitable, el abuelo falleció, y Tomás con 13 años, al quedarse solo, marchó a vivir al domicilio paterno, ya que su padre se había casado en segundas nupcias con Carmen Sánchez. Con ellos vivió durante cinco largos años, hasta que al cumplir los 18 años, el joven Tomás considera que había llegado el momento de dar un giro a su vida y decide abandonar el domicilio paterno para independizarse, poniendo fin, de esta forma, a una situación difícil y complicada dentro del seno familiar.

El primero de los colegios a los que asistió Tomás, y en el que estuvo muy poco tiempo, fue el que regentaban las monjas Terciarias Carmelitas. Otro de los colegios a que fue inscrito, fue al de Santiago de la Fuente, en la Puerta del Cambrón. De éste pasó al de Don Alejandro Benayas, para posteriormente matricularse en la Academia Imperial, propiedad de Don Pablo Gamarra Ramírez, en el callejón de Menores.
Los años que Tomás pasó en el colegio de Don Pablo Gamarra fueron muy importantes; aquí fue donde empezó a atraerle de una manera especial el mundillo de la pintura. Gamarra, que también era pintor, fue el que más influyó en Tomás Camarero y éste en ningún momento ha dudado en manifestar que fue su primer maestro.
Tomasito, como así le llamaba Doña Patro, esposa de Don Pablo, se quedaba una vez que habían finalizado las clases en el domicilio de los Gamarra, tiempo que emplea en dibujar. Durante el verano acompañaría a su profesor cargando con la caja de pinturas camino de la casa del Greco, o de algún rincón de la ciudad. Mientras el maestro copiaba al cretense, él hacía lo propio en un cuaderno.

Poco a poco su afición por la pintura se iba despertando cada vez más y comienza a hacer sus primeros dibujos junto con otro gran aficionado, su amigo de la infancia Valentín Conde Torrejón. El pintar del natural, tal vez por influencia de Pablo Gamarra, no lo abandonó nunca a lo largo de su vida.



auto-caricatura del pintor toledano Tomás Camarero

Por mediación de Don Pablo Gamarra, Tomás conoce al gran pintor Cecilio Guerrero Malagón, "el pastorcito de Urda"; a Bacheti, Pintado, Ruiz de los Paños, Quintanilla, Repiso, Lagarde y Julio Pascual, entre otros. Camarero ingresó en el Instituto de Enseñanza Media con 13 años. De esta época, el principal recuerdo que tiene, además del de ser un mal estudiante, es el de su profesora de dibujo, doña María Luisa García Pardo.
Ésta era natural de Granada y discípula de Gabriel Morcillo; llegó a Toledo como Catedrática de dibujo, para ocupar la vacante de don Juan Rivas.
Doña María Luisa, descubre las cualidades innatas que Tomás tenía para el dibujo, pues rápidamente asimilaba las enseñanzas que la profesora le impartía, llegando a ser su alumno más aventajado. A la vista de los progresos que realizaba su alumno, para que pudiera ampliar sus conocimientos y depurar la técnica del dibujo, le aconseja matricularse en la Escuela de Artes. Clases que compaginaría con las del Instituto, donde doña María Luisa le seguiría introduciendo en los secretos del dibujo.
En la Escuela de Artes, Camarero estudió dibujo, aunque también pasaría por las clases de pintura, dibujo lineal, Historia del Arte y modelado.

Sin terminar el bachillerato, decide abandonar el Instituto para incorporarse a la Escuela de Aprendices de la Fábrica de Armas. Ahí comenzaría las prácticas, a petición propia, en el Taller Artístico donde descubriría los oficios artísticos de cincelado, repujado, grabado y damasquinado. Pero, Tomás, como es habitual en él, no termina sus estudios en la Escuela de Aprendices y solicita la baja en el Centro para pasar a trabajar en el Servicio Nacional del Trigo por un periodo muy corto, de apenas unos meses. Transcurrido este tiempo se vuelve a reincorporar al Primer Grupo de Talleres de la Fábrica de Armas, como oficial cincelador en el Taller Artístico, para pasar posteriormente al departamento de delineación.
Su vida laboral propiamente dicha se centra en la Fábrica Nacional de Armas "Santa Bárbara" en el mismo taller en que realizara las prácticas, con la especialidad de esmaltador.
Durante el tiempo que estuvo en la "Fábrica", no abandonaría la pintura y entre otros, pintaría para este Centro, una vista de Toledo. Cuadro de grandes dimensiones realizado al óleo sobre purpurina, donde puede verse en primer plano al hospital de Tavera. Hoy se encuentra depositado en el museo de Santa Cruz de Toledo.
Después llega la ineludible cita con el Servicio Militar Obligatorio que lo presta en la Escuela Central de Educación Física de Toledo y al poco tiempo de salir licenciado se casa con una bargueña de pro, Paula del Cerro García (el 25 de febrero de 1955). La pareja se domicilió en el nº 6 del Cobertizo del Pozo Amargo, con unas preciosas vistas al Valle, donde habitarían durante dieciocho años. El matrimonio tuvo tres hijas, María Luisa, Carmen y Paula, que a su vez le dieron seis nietos.

El año 1959 sería muy significativo en la vida artística de Tomás porque fundó el Grupo Paleta Pinar y tomó parte en una de las exposiciones más importantes que se celebraron en la ciudad junto a prestigiosos artistas de la época, y lo más importante, el reconocimiento de su pintura. El grupo viene a ocupar un espacio importante dentro de la corriente cultural que se vivía en Toledo. Paleta Pinar eligió para sus reuniones las cuevas de una bodega de la calle Sillería, y siguió desarrollando una gran actividad hasta su desaparición, allá por el año 1963, cuando sus componentes deciden dar por concluido el ciclo y el espíritu con que fue fundado.

En 1960, realizaría su primer viaje a París becado por la Diputación Provincial. Por ello, el inquieto Camarero, un día decide marchar a estudiar y pintar a la ciudad del Sena, donde visitaría sus museos, entre los que no podían faltar los de Jeu de Paume, también conocido como el Museo del Impresionismo. Allí comienza a estudiar a los maestros impresionistas franceses. En el cercano Luvre descubriría a Corot, el gran paisajista, precursor del impresionismo y el realismo, que tanto cultiva Tomás en su pintura.
La experiencia fue muy positiva y enriquecedora debido a la estrecha relación que tuvo con otros pintores, quedando citado con la ciudad para otra ocasión.
A la vuela de su estancia en París expone en la Casa Sindical, 21 óleos, 1 temple, 3 decoraciones, 7 dibujos a tinta y 13 dibujos a lápiz. A esta muestra le seguirían otras muchas, generalmente una exposición por año.

Tomás Camarero, poco a poco consigue que su obra sea aceptada por la crítica y el gran público. Su presencia era muy solicitada en cuantos eventos culturales se organizaban en la ciudad de Toledo. El reconocimiento a que se había hecho acreedor se materializó el 24 de febrero de 1967, cuando un grupo de amigos y artistas toledanos le rinden un sencillo pero emotivo homenaje, ofreciéndole una cena en un conocido restaurante.
Entre los asistentes, pronunciaron sendos discursos, ensalzando la figura y la obra del homenajeado, el pintor Fernando Dorado y el catedrático Guillermo Téllez.
En octubre de 1968 tomó parte en el homenaje que se le tributó al exiliado escultor toledano Alberto Sánchez, al que asistieron su viuda, Clara Sánchez, su hijo Alcaen y el poeta Rafael Alberti, descubriéndose una placa en la casa donde naciera el escultor.

El 6 de agosto de 1977, el Grupo Cultural Alberto Sánchez organizó una exposición en las Galerías del Miradero, en la que participaron un numeroso grupo de pintores, escultores y fotógrafos de la ciudad, en la que expusieron sus obras más representativas. Una vez más, Tomás acude a una nueva llamada, aportando una muestra de su obra.

A lo largo de su dilatada trayectoria artística, Camarero contó con varios estudios antes de llegar al de la puerta árabe de Bab-al-Mardón. Antes de hablar de su último y definitivo estudio de la Puerta de Bab-al-Mardón, no podemos dejar de citar otro taller, aunque éste de forma temporal ubicado en su casa de Bargas.
Tomás Camarero sigue con su arte más allá de las fronteras. En 1983 viaja a Italia donde estudia el arte clásico en ciudades como Florencia y Venecia.
Allí pintaría sus paisajes, cuyas muestras veríamos posteriormente en las exposiciones de 1984. En el año 1987, patrocinado por la UNESCO, toma parte en la muestra Internacional de Pintura de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad, organizada en la ciudad portuguesa de Évora. Camarero acude con un acrílico titulado 'La catedral de noche".
En 1993 Camarero es elegido para tomar parte en la exposición que se celebró en los Estados Unidos, en el hotel Loews L'Enfant Plaza de Washington, auspiciada por la federación Empresarial Toledana con motivo de las jornadas empresariales que se celebraron en aquella ciudad bajo el lema «Toledo week in Washington».

En el año 1987, es nombrado toledano del año, por votación popular, evento que organizaba la emisora Radio Toledo, en el apartado de cultura, junto a relevantes figuras de la política como José Bono y del deporte de alta competición como el atleta José Luis González.

Camarero no sólo ha sido el paisajista de Toledo, sino que ha plasmado lugares de Cuenca, Córdoba, Granada, Albarracín, El Maestrazgo, los Valles del Tiétar y el Jerte, Pedro Bernardo, Cuevas del Valle, La Alberca, Mogarrat, Miranda del Castañar, Bargas y la comarca de la Jara. Fuera de nuestras fronteras, Burdeos, Évora, Venecia, Florencia y Bulgaria.

Al hablar de Camarero, si no queremos correr el riesgo de que la biografía quede incompleta, forzosamente tenemos que citar a la localidad toledana de Bargas. Este pueblo está muy ligado a la vida artística y sentimental de Tomás. A él llega de la mano de Paula, su esposa, natural de esta población, a la que quedaría unido para siempre. Desde el primer momento que Camarero pisa en Bargas, comienza a plasmar sus rincones y los lienzos le acompañarán en cuantas exposiciones organiza, dándole a conocer a lo largo y ancho de nuestra geografía. Durante los años que Camarero lleva pintando, ha llegado a realizar una de las colecciones más completas de paisajes urbanos bargueños. Hoy forman parte destacada de su colección particular. El pueblo, en agradecimiento, le ha dado su cariño y el reconocimiento a su labor, considerándole un bargueño más. Con él ha colaborado en cuantas ocasiones le ha sido reclamada su presencia y asesoramiento.
Por ello, cuando Tomás habla de Bargas, habla de su pueblo, al que profesa un cariño especial. Quedando de manifiesto este sentimiento en cuantos cuadros ha pintado de sus rincones. Lienzos que se han constituido en los mejores embajadores de Bargas dentro y fuera de nuestras fronteras.

El 1 de abril de 1988, la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo le comunica el acuerdo que había tomado, en la sesión celebrada el 26 de febrero de 1988, de nombrarle Académico Correspondiente. Nueve años habían transcurrido desde su nombramiento, cuando el 25 de febrero de 1997 se le comunica el acuerdo adoptado en la sesión extraordinaria celebrada el día 20-02-97 en la Real Academia. Había sido elegido para ocupar —precisamente— la vacante de su admirado maestro Cecilio Guerrero Malagón.
A las 12 horas del domingo 26 de octubre de 1997, constituida la Academia en pleno, el recipiendario a instancias del Director, don Félix del Valle y Díaz, hizo acto de presencia en el abarrotado Salón de Mesa, con paso decidido se acercó al atril y de forma pausada comenzó a pronunciar su discurso. Rafael Sancho de San Román fue el encargado de dar contestación al discurso de Camarero. Con este acto, recibe un justo y merecido reconocimiento a su importante labor artística plagada de éxitos.

Sin temor a equivocarnos diremos que Tomás Camarero es el mayor pintor paisajista con que la ciudad imperial puede adornarse y presumir los días de gran gala. También hay que decir que es el gran retratista y testigo de aquel Toledo sombrío, ruinoso y decadente del último tercio del siglo XX.
El día ........ falleció en Toledo este gran pintor.

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